¿Te pasa algo de esto?
La autoestima no siempre se ve como inseguridad evidente. A veces aparece en decisiones pequeñas, en relaciones, en la forma en que recibes críticas o en la dificultad para sentir que lo que haces es suficiente. Podrías estar teniendo dificultades con tu autoestima si:
Te comparas constantemente con otras personas y sientes que siempre estás quedando atrás.
Te cuesta reconocer tus logros o sientes que “cualquiera podría haberlo hecho”.
Necesitas aprobación externa para sentirte tranquilo con tus decisiones.
Te hablas con dureza cuando cometes un error o algo no sale perfecto.
Te cuesta poner límites por miedo a decepcionar, molestar o perder a alguien.
Sientes que debes demostrar constantemente que vales o que mereces estar donde estás.
Evitas hacer cosas por miedo a fallar, ser juzgado o no estar a la altura.
Te cuesta creer que alguien pueda quererte, elegirte o valorarte tal como eres.
No necesitas odiarte para tener dificultades con tu autoestima. A veces el problema está en vivir constantemente intentando demostrar que eres suficiente.
¿Cómo puede sentirse
una baja autoestima?
En tus pensamientos
En tus emociones
En tu comportamiento
No todas las personas viven la autoestima de la misma manera. Algunas se sienten inseguras en sus relaciones. Otras se exigen demasiado en el trabajo, los estudios o la apariencia. En muchos casos, ambas cosas se mezclan.
Cuando tu valor depende de
hacerlo todo bien
La baja autoestima no siempre se ve como falta de esfuerzo. A veces se esconde detrás de la autoexigencia. Puedes ser una persona responsable, funcional y aparentemente segura, pero sentir que nunca haces suficiente. Esto puede llevarte a:
¿Qué puede afectar
la autoestima?
La autoestima se va construyendo a lo largo de la vida. No aparece de la nada. Puede verse influida por distintas experiencias:
Críticas frecuentes
Cuando aprendiste a mirarte desde el error, la exigencia o la comparación.
Relaciones donde no te sentiste valorado
Vínculos que dejaron la sensación de no ser suficiente, elegido o importante.
Experiencias de rechazo
Momentos donde sentiste que mostrarte como eres podía traer burla, abandono o exclusión.
Autoexigencia
La idea de que solo vales cuando rindes, logras, ayudas o haces todo bien.
Comparación constante
Medirte con vidas, cuerpos, logros o ritmos ajenos.
Dificultad para poner límites
Sentir que decir que no puede convertirte en alguien egoísta, conflictivo o poco querible.
¿Qué pasa en una primera sesión?
Es común llegar a terapia pensando:
No necesitas tener todo claro. En la primera sesión podrás:
Puedes comenzar simplemente diciendo: “Me cuesta sentir que soy suficiente, aunque por fuera parezca que estoy bien”.
Primera sesión con 50% de descuento.
Preguntas frecuentes
¿Cómo saber si tengo baja autoestima?
No necesitas tener un diagnóstico. Si constantemente dudas de tu valor, te comparas, te hablas con dureza, dependes mucho de la aprobación externa o te cuesta poner límites, puede ser útil conversar con un psicólogo.
¿La autoestima se puede trabajar en terapia?
Sí. La terapia puede ayudarte a comprender cómo se formó tu manera de verte, qué patrones la mantienen y cómo construir una relación más justa y amable contigo mismo.
¿Tener baja autoestima significa no quererme?
No necesariamente. A veces puedes cuidarte, funcionar y esforzarte mucho, pero aun así sentir que no eres suficiente o que tu valor depende de cumplir ciertas expectativas.
¿La autoestima afecta las relaciones?
Sí. Puede influir en lo que permites, lo que pides, lo que callas, cómo recibes afecto y qué tipo de vínculos tiendes a sostener.
¿Qué pasa si me da vergüenza hablar de esto?
Es muy común. No necesitas llegar con una explicación perfecta. La terapia es justamente un espacio para poder hablar de lo que cuesta decir en otros lugares.
¿La atención es presencial u online?
En Ánimus contamos con atención presencial en Providencia y sesiones online.
